LA ECONOMÍA CIRCULAR COMO PARADIGMA DE CAMBIO PARA ARMONIZAR LOS RECURSOS DEL ECOSISTEMA

María José González Rodríguez, Claudia Marassa y Héctor Szmidt presentaron modelos y experiencias concretas pensadas desde la economía circular. 

“Experiencias de la economía circular” fue la temática que abordaron María José González Rodríguez, Claudia Marassa y Héctor Szmidt en la segunda jornada del II Congreso de Derecho y Política Ambiental. En esta mesa, reflexionaron sobre el modelo de desarrollo que trajo aparejado la crisis socio-ambiental que transita el mundo en la actualidad, la cual necesita un cambio de paradigma pensado desde nuevas experiencias de economía circular. 

La primera disertante, María José González Rodríguez inició su exposición explicando que la economía circular “es la contraposición de la economía lineal, en la que extraemos recursos y materia prima, fabricamos, producimos, distribuimos, compramos en los comercios, lo consumimos y lo tiramos, porque el sistema está diseñado de esa forma. Por el contrario, lo que pone con fuerza la economía circular son estrategias para poder repensar todo el círculo que permite el ciclo de vida de un producto para que se vuelva óptimo y no se descarte enseguida”.

Al respecto aclaró que la economía circular tiene dos círculos, uno técnico y uno biológico. Por un lado (técnico), están los productos que se usan como los celulares, la ropa, los muebles, entre otros, y por el otro (biológico) está todo lo que se consume. “En una economía circular, los productos están pensados para ir de un lado a otro, ya que en el ciclo técnico a lo que se apunta es a extender la vida útil de los productos y en el ciclo biológico lo que buscamos es armonizar los flujos de recursos de los ecosistemas”, manifestó. Y en este punto, aseguró que el reciclaje no es economía circular, aunque forme parte de ella.

Por otra parte, remarcó que son parte de la economía circular: las energías renovables, desmaterializar (transformar algo que era físico en virtual), cambiar a materias primas renovables, ser proveedor de un servicio (en vez de vender un servicio, se vende un servicio), y las eco hands permiten extender la vida útil.

Seguidamente, la expositora presentó su proyecto denominado Biovalor, que nace en el 2014 y su objetivo es promover tecnologías de valorización de residuos de bajas emisiones de CO2. 

Para llevar a cabo este plan, confirmó que fue fundamental trabajar entre lo público y lo privado, donde se reunieron con actores nacionales, agencias del estado, la academia, los institutos de investigación que nuclean diversos sectores y las cámaras empresariales. En este sentido, González Rodríguez puntualizó las distintas etapas del proyecto y ejemplificó con diversos trabajos llevados a cabo.

Por otro lado, Claudia Marassa contó que su emprendimiento de triple impacto y economía circular surge de observar lo que sucede en las calles, “el hecho de ser ciclista urbana me permitió dimensionar lo que pasa en la ciudad y así fui conociendo todos los actores de la sociedad, en función de un plan de movilidad sustentable, conociendo al principal obstaculizador de cualquier programa, que son las estructuras jerárquicas que hoy nos gobiernan”. 

Asimismo, describió cómo fueron construyendo el proyecto de movilidad sustentable. “Ofrecimos lugares en la ciudad, como puntos de recolección, para que la gente lleve sus bolsas de residuos y después nosotros realizamos una clasificación. Luego en el garage de mi casa separábamos los plásticos, los papeles, entre otros. Una vez obtenida esa clasificación generamos estadísticas de uso domiciliario. Seguimos investigando y empezamos a estudiar acerca de los mejores sistemas de movilidad compartida, así vimos que era inviable la recolección diferenciada en domicilio, aunque tuviéramos un buen producto, sin una logística, desarrollada era imposible”.

Después la panelista detalló que en la actualidad cuentan con más de 30 puntos de recolección en la ciudad y lograron desarrollar estadísticas de consumo, tiempo y logística, “a partir de esto, hemos trascendido el concepto de economía circular”, afirmó y agregó “lo que nos motivó en este propósito de vida es el ambiente y sus seres, atendiendo a lo que observamos, creamos un prototipo de tecnología humana, ya que atiende a la compensación y así a la economía colaborativa”.

La última disertación estuvo a cargo de Héctor Smidht , quien expuso sobre cooperativismo y economía circular.

Al respecto, el profesional manifestó “vengo representando a cooperativas de trabajo que se dedican a la gestión de residuos, y estamos avanzando hacia un mayor nivel de especialización. En este marco, tenemos tres herramientas básicas: el microscopio, el telescopio y el macroscopio; y lo macro son estos nuevos contextos en los cuales la cuestión ambiental deja de pasar estrictamente por los actores, ya sea el estado, las personas o las empresas, si lo que debemos sumar a esa mesa de abordaje de la complejidad, es a los trabajadores del ámbito de la basura”. 

Por otro parte, afirmó que, para pensar estas cuestiones desde el diseño de políticas públicas, se requiere de nuevos niveles de pensamiento “que nos permitan abordar con nuevos niveles de planeamiento lo que vamos hacer en el futuro. Hasta aquí tenemos escritos los objetivos del desarrollo sostenible al 2030, muchas herramientas teóricas, tenemos avanzados acuerdos internacionales, pero en este contexto de pandemia se ha puesto particularmente difícil”. Al respecto, consideró necesario pasar de una economía lineal a una economía circular que se requiere en estos nuevos contextos para abordar la complejidad como la teoría de los juegos, la teoría del caos y la teoría de los equilibrios múltiples. En este sentido, el derecho ambiental puede aportar a estos nuevos contextos, desde la mirada de quienes estamos del lado de los trabajadores de residuos, empleos verdes sostenibles: “El derecho siempre va atrás de los hechos y eso nos permite innovar a partir de los que ya está dado, generando los nuevos emprendimientos que precisamos para desarrollar este modelo que reemplace la economía lineal por un modelo de economía circular”, finalizó.

El modelo “extraer, producir, desperdiciar” ha llegado a un límite, es que, dentro de las respuestas alternativas de las nuevas economías, en este panel se presentaron modelos y experiencias concretas de una nueva economía, una “circular”.

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